jueves, 18 de noviembre de 2010

Cuento: El mago (novena parte)

-“Soy el minotauro, guardián de la tercera montaña nevada, vengo del pueblo de traer provisiones. ¿Quiénes son ustedes?, pregunto el gran animal.

El mago se levanto del suelo, deslumbrado por el brillo que desprendía aquel enorme ser mitad hombre mitad toro y le dijo: -“soy el mago del bosque y junto con mi pequeña acompañante vamos camino a encontrar la flor de plata”

-“yo he sido guardián por muchos años de esa flor sin brillo especial, no es como el oro, deslumbrante, bello y que pertenece a la realeza, si no mira esta copa de oro macizo que he conseguido, admira su color como el sol”, dijo el minotauro mientras sacaba de su gran saco repleto de cosas doradas, una copa de mediano tamaño que brillaba gracias al reflejo del sol.

-“¿podrías llevarnos a la flor de plata? Pregunto el mago con algo de timidez

-“puedo llevarlos a verla, pero que se la puedan llevar, eso es imposible” dijo el gran ser levantando la voz,-“a menos que me tengan un gran regalo que darme”, agregó.

La pequeña hadita salió del bolsillo del mago y recobró su tamaño real, caminaron por aquel manto blanco de nieve hasta llegar a una casa muy vieja de madera, el minotauro abrió la puerta y el asombro de los dos viajeros fue mucha cuando vio aquella casa forrada por completo por objetos dorados, habían copas, escudos de caballeros, anillos, llaves, marcos sin pintura alguna, sillas forjadas en oro, infinidad de objetos la cubrían casi por completo aquella vieja choza, excepto un espacio, encima de su chimenea dorada que despertó la curiosidad del mago.

Los tres entraron en aquella pequeña casa, que por dentro parecía ser un cuarto perteneciente a un rey, con sus impactantes artículos de oro que la cubrían por completo.

-“tomen asiento, mas no toquen nada, todo mi hermoso oro esta pulido y no deseo que una sola mancha llegue a quitarle brillo a mis adoradas cosas.” Dijo el minotauro mientas pulía con un pedacito de lino, uno de los marcos de su pared.

-“es realmente hermosa tu colección, pero me ha dado curiosidad ese espacio en tu chimenea, ¿acaso esta reservado para algo especial?, preguntó el mago.

-“ese espacio esta reservado por la cosa más hermosa que deseo, lo que he soñado por años, una hermosa estrella dorada proveniente de el universo mismo, y la cual pondré en una urna de cristal, donde deslumbrara al oro mismo.”

El mago al oír estas palabras pensó que sería algo difícil de conseguir, una estrella que provenga del mismo universo no cabría en una pequeña caja, pero esto hizo que fabricara un gran plan para poder llevarse la tan preciada flor de plata.

El mago le pidió amablemente al minotauro que le enseñase la flor que tanto han buscando por días. El minotauro amablemente los encamino hasta un pequeño monte cubierto de una espesa capa de nieve, ahí había una cerca de metal negro que protegía el objetivo tan deseado, el gran ser mitad toro, mitad hombre abrió aquella cerca y dejo ver el brillo tan maravilloso de una flor fresca y hermosa en forma de lirio que nacía ente aquel manto congelado.

Los ojos del mago quedaron maravillados ante aquella imagen, y el corazón de la pequeña hada se llenó de alegría al saber que había llegado a su objetivo.

-“me gustaría proponerte algo mi gran señor de la tercera montaña nevada”, dijo el mago haciéndole una reverencia, -“soy un mago muy poderoso y con unos conjuros mágicos podría conseguirte una hermosa estrella y dártela en una urna de cristal irrompible, claro esta, a cambio de esta flor tan insignificante para ti”, añadió

Los ojos de esa bestia se llenaron de ilusión al escuchar esas palabras del mago, él miró la flor y seguidamente el cielo.

-“si eres capaz de hacer tal hazaña, te daría más que la flor de plata, te daría mi oro entero, te daría mi montaña nevada, una estrella es mi único deseo” dijo el minotauro sin dejar de ver el firmamento que empezaba a cubrirse por una capa de pequeñas estrellas que titilaban en armonía.

El mago asintió con la cabeza y se aparto unos pasos de la niña y el gran ser, cerro sus ojos y susurro unas palabras, en sus manos apareció una urna de cristal y este la colocó en la fría nieve.

De su bolsa saco un diente de león, una piedra blanca de pequeño tamaño y al final un pequeño costal de terciopelo dorado.

-“bien mi señor, te daré tu estrella dorada”, dijo el viejo muy orgulloso.

El mago puso la pequeña piedra y el diente de león dentro de la urna y la cerro por completo, tomo el costal dorado y puso su contenido en su mano, levanto sus brazos y dijo con autoridad.

-“¡estrella brillante, estrella imponente, caed del cielo y venid a mí, estrella brillante, estrella imponente, una orden te doy, ven habitante del cielo y a esta urna convertid en tu prisión”!

Dicho esto el mago lanzo unos polvos mágicos dorados directo a la urna y una gran luz iluminó aquel lugar, el minotauro y la niña quedaron cegados por tal explosión. La luz fue haciéndose más tenue hasta que dejó ver al mago sosteniendo la urna de cristal con una hermosa estrella dorada que brillaba en su interior.

El minotauro cayó de rodillas ante el mago, esta fascinado ante tanta belleza, al fin su sueño hecho realidad, una estrella solo para él.

El mago cuidadosamente le dio la urna a aquel ser y este le dijo con su voz quebrada que tomara lo que quisiera, ya tenia su mas preciado tesoro con él.

El mago presuroso abrió su bolsa y tomo otro costal plateado de buen tamaño y delicadamente corto la flor de plata, la colocó dulcemente en ese costal y lo guardó en su bolsa. La niña hada no cabía de la alegría.

-“la flor de plata conseguimos y al arroyo nos dirigimos, salvaremos a mi maestra y la felicidad será vuestra”, dijo la niña muy contenta.

Ambos se despidieron de su muy complacido amigo y empezaron su camino hasta el arroyo del bosque, esperando el momento para liberar a la gran hada de su prisión.

Continuará…

By… KimFruFe

 
Wordpress Theme by wpthemescreator .
Converted To Blogger Template by Anshul .