jueves, 21 de octubre de 2010

Tu en mi mente

La noche tranquila, tu mirada en mi mente,

Miro la luna y mis suspiros me recuerdan a ti,

Sola en mi ventana veo las luciérnagas pasar,

Rogando que el día de nuestro encuentro no tarde en llegar.


Cada día me acerca más a ti, a tu ternura,

Me acerca más a tu amor, a tu locura

A tus besos tan esperados, a tus caricias tan anheladas

A tus palabras cerca de mi oído que me llenan de dulzura

Y me embriagan de amor.

La noche tranquila, tu mirada en mi mente,

Ruego al cielo paciencia para mi alma

Ruego fuerzas para esta espera y que mi corazón no desespere,

Que mi amor no se marchite y poder amarnos eternamente.


Vivir lejos de ti es una tortura,

Tenerte solo en mi mente no me basta,

Deseo poder estar entre tus brazos, decirte al oído que te amo,

Abrazarte con ternura y así juntos

Ver las luciérnagas pasar.


By… KimFruFe

lunes, 4 de octubre de 2010

Frio Corazón de Piedra

Frio, dolor, melancolía, que me carcomen y me llenan de agonía,

Pensar en tu boca me hace derrumbarme, me hace caer,

Me hace llorar, me llena hace extrañar tu compañía,

Que aunque me hacías daño, me hacías ver cada amanecer.


Las palabras se esfumaron con tu partida,

Te llevaste mi vida, mi sonrisa y mi amor,

Ahora solo queda mi corazón de piedra,

Y con esta daga acabare con tu traición.


Mi frio corazón de piedra, sigue latiendo pidiendo tu calor,

Sigue gritando con agonía sigue gritando con desesperación,

Te pide que vuelvas, que lo abraces,

O con una dulce hoja de acero acabara con su dolor.


Dulce daga dorada, deja que mi sufrimiento me libere,

Permite que él regrese,

Me devuelva la esperanza, me devuelva la pasión,

Se juez del tiempo, o déjame sin vida y atraviesa mi corazón.


By...KimFruFe

jueves, 2 de septiembre de 2010

Cuento: El mago (Octava parte)

Era la imagen de un gran ogro con los dientes salidos y cabello naranja que llevaba puesto un delantal de cuero muy sucio y en su mano un gran martillo de herrero, su mirada no reflejaba ninguna maldad y esto le dio confianza al mago para pedirle posada.

-“¿quienes sois ustedes?- pregunto el herrero

-“soy el mago del bosque y ella es mi compañera de viaje, le ruego nos de posada y le contaré todo lo que hemos pasado en este trayecto hacia la flor de plata”

El ogro amablemente dejó pasar a los dos cansados viajeros, les dio un espacio en su muy fría bodega donde guarda todos los trabajos de herrería que ha hecho.

-“le agradezco su gentileza, su bondad y franqueza, le deseo que su vida tenga mucha riqueza” – dijo la hermosa hadita mientras se quedaba dormida en el suelo de aquella bodega.

El ogro se sentó en una silla de metal forjado al frente del cansado mago y le preguntó sobre lo que acontecía en su viaje hacia la tercera montaña nevada.

El mago explicó con lujo de detalles su trayecto hacia ese lugar y los motivos que lo llevaban a ayudar al Hada del bosque.

-“¿dijisteis un cofre con una cerradura en forma de trébol?- pregunto el ogro

-“así es mi muy generoso amigo, un trébol”-respondió el mago

El ogro se dirigió a una caja de madera que había cerca de la chimenea, de ella sacó un pequeño saco de terciopelo azul y de el sacó una llave con forma de trébol que calza perfectamente en aquel cofre escondido en la gran piedra en medio del bosque de robles.

El asombro del mago fue tal que a pesar del cansancio que sentía, de un brinco se levantó del suelo, tomo la llave entre sus manos y miro al el ogro Kronus con asombro.

El ogro comenzó a explicar:

-“el cofre que encontrasteis fue obra mía, la antigua maestra del hada del bosque atrapó a Maleus en esa pequeña prisión hace 100 años, ese cofre es lo único que puede detener a Maleus de su ruin plan, soy el único que poseo la llave que abre dicho cofre”

-“pero, ¿Cómo fue posible que Maleus escapara de ese cofre?-pregunto el mago-“¿acaso tu lo liberaste? –añadió

-“Yo día mi palabra de honor a la hermosa Hada del bosque que existía en aquel tiempo, nunca dejaría escapar a un ser tan malvado como ese” dijo muy orgulloso de sí mismo, -“ese cofre fue escondido en una cueva de estas montañas, algún curioso la tuvo que haber encontrado y de alguna forma logro abrirlo”

-“para atrapar a Maleus hay que hacer que entre en el cofre entonces” analizó el mago

Después de una gran plática los decidieron dormir para seguir con el viaje que aun seria algo largo.

-“despierta despierta, ya amaneció, hay que seguir con el viaje antes que se ponga el sol y salvar a mi maestra que es lo que mas deseo yo”-le cantó la bella hadita al oído al viejo mago para que despertara.

-“si ya voy a levantarme, no tengas prisa, un viejo mago no puede hacer todo rápido” le dijo el mago aun dormido a la pequeña niña hada.

Ambos caminaron hacia el interior de la casa que esparcía un olor delicioso, el ogro preparaba el desayuno, panecillos de frutillas y un vaso de leche fresca.

-“vamos acercaos a la mesa, comed que el camino será cansado para vosotros”-dijo el ogro amablemente.

Los dos comieron y quedaron satisfechos y con la fuerza necesaria para seguir el viaje, después de despedirse del ogro y llevar algunas provisiones emprendieron su camino hacia la tercera montaña nevada, en la cual está el fin de su trayecto, encontrar la flor de plata.

Cuando llevaban unas dos horas de camino, un gran cuervo de mal aspecto ataco al mago, haciendo que este cayera estrepitosamente al suelo, el mago se levantó lo más rápido que pudo, le dijo a la hadita:

-“vamos hay que seguir lo más rápido que podamos, los secuaces de Maleus están por todas partes”

El cuervo sobrevoló la zona en que los dos viajeros caminaban, luego siguió volando hacia el horizonte.

Así siguieron a toda prisa por más de tres horas hasta el las piernas del mago no dieron más y cayeron sobre la fría nieve, él temblaba del cansancio y frio y la tierna hadita se quedó a su lado.

-“levantaos del suelo, no te quedes ahí, que en este lugar hay muchos peligros y nos pueden descubrir”, le dijo la hadita al cansado viejo.

De pronto una gran sombra los cubrió, la hadita dio un pequeño grito y cambió su tamaño para meterse en los bolsillos de la capa del mago.

-“¿quién eres tu? “preguntó el mago con asombro.

continuara....


By KimFruFe

jueves, 12 de agosto de 2010

Cuento: El mago (Séptima parte)

El amistoso duende cumplió su prometido, y les llevo unos mantos largos de buen tamaño que habían dejado olvidado unos antiguos expedicionarios orientales que buscaban nuevos ingredientes para sus medicinas, llevó también un gran caldero de sopa caliente que apenas podía llevar a cuestas, por el gran tamaño del caldero a comparación al tamaño del duende, pero él gustoso ayudó a los dos viajeros.
El mago y la niña estaban más que muertos de frio y cansancio, las flacas piernas del mago no paraban de temblar y la niña hada no podía ni hablar por tanto titiritar de frio, sin embargo al estar al fin refugiados y con una gran ayuda de un amable desconocido hizo que todo el cansancio y el frio se disipara en un instante.
Después de unos sorbos de aquella cálida sopa y al estar bajo el abrigo de esos mantos tan finos bordado con hilos de oro y con figuras de dragones en su estampado le pudieron al fin dar las gracias a aquel pequeño ermitaño.
-“se han arriesgado mucho al venir a estos desolados lugares”. –dijo el duende de la primera montaña nevada. “es peligroso este ambiente, por lo árido de su clima, y más para un viejo y una pequeña niña”. –añadió.
-“nuestro propósito es solamente uno, y del cual creo que es de noble Azaña, esta joven hadita tiene una maestra que solicitó mi ayuda ya que se encuentra encerrada en el reflejo de un arroyo, victima de la maldad de un mago sin corazón que quiso adueñarse del bosque”- le explicó el viejo mago al muy amable duende.
Después de una platica y con las aclaraciones ya hechas, el duende les aconsejo a los dos agotados personajes que descansaran y tomaran fuerzas para seguir con su travesía que sería algo larga.
Ambos hicieron caso al duende y durmieron hasta que llego el amanecer y un rayo de sol impacto los ojos del mago de gran corazón; él se incorporó y al salir de la cueva vio aquel paisaje tan espectacular; una cordillera de montañas nevadas cuyo reflejo del sol hacia que aquella imagen fuera perfecta.
-“Que maravilla de montañas, esta imagen me da fuerzas para seguir adelante con mi objetivo.- dijo el mago asombrado aun ante aquella hermosa mañana.
Dulcemente fue a despertar a la Hadita que aun dormía entre aquellos mantos tan acogedores, al estar ya en pie fueron a la casa del duende de la montaña nevada para darle nuevamente las gracias y devolverle aquellas suaves y cálidas prendas y a la vez despedirse para seguir con su viaje hacia la flor de plata.
El mago tocó la pequeña puerta de la muy pequeña casita y el pequeño duende los atendió con una gran sonrisa en su rostro, que levantaba sus redondas y coloradas mejillas.
-“he de advertirles que existen dos guardianes más en las otras dos montañas negadas que existen, el segundo es un ogro herrero de buenos sentimientos y el tercero de ellos es un minotauro algo codicioso y no muy sabio, que fue confinado a la ultima montaña como castigo por haber querido robar el cetro de un gran rey, y se dedicó a cuidar con recelo la flor de plata.- explico de forma muy preocupada el pequeño amable duende.
Ambos, el mago y la hadita, siguieron su camino hacia la segunda montaña nevada, esperando que el segundo guardián sea tan amable y tan generoso como el primero.
Caminaron hasta que noche hizo su aparición y llegaron a la cima de la segunda montaña donde vieron una hermosa casa hecha en metal con finos acabados y hermosos trazos hechos a mano, llegaron hacia la puerta, también forjada a mano, y pudieron ver un nombre escrito en ella que decía: “Kronus el Herrero”, el mago tocó a la puerta y una figura gigantesca abrió aquella pesada puerta…

By KimFruFe

viernes, 16 de julio de 2010

Cuento: El mago (Sexta parte)

Las dos feas ratas se acercaban lentamente al mago y a la niña, y el aliento de los lagartos se acercaba más y más a ellos. De pronto Maleus apareció en una nube de humo negra y con su mirada llena de odio les dijo:
*-“no fue difícil encontrarlos, tengo espías en todo el bosque, desde la hormiga más pequeña hasta el roble mas alto, todo aquí es mi esclavo y al que se atreva a oponerse a ello quedara encerrado para siempre”
*-“¿Qué quieres de nosotros?, exclamó el mago levantando la voz
*- “se que lograron encontrar mi cofre, quieren el secreto de mi poder, pero no lograron salirse con la suya”, dijo el feo mago
El duende cochero les quito la bolsa con aquel precioso cofre sin que ninguno de los pudiera hacer algo para impedirlo.
El mago y la niña hada estaban atrapados entre los horribles sirvientes del malvado mago y aquella espesa enredadera de venenosas espinas, muertos de miedo esperando un milagro para salvarse la vida.
Maleus miro al viejo mago fijamente, luego hizo lo mismo con la pequeña hada y exclamó:
-“son un par de pordioseros, unas ratas de la calle que toparon con suerte de hallar mi hermoso tesoro, se quedaran aquí encerrados, al borde de la muerte entre este hermoso puñado de delicadas hojas y espinas venenosas”
Todos los horribles esclavos de Maleus rieron maliciosamente mientras eran tomados por un gran tornado negro que salía del báculo de Maleus y los llevaba fuera de esa trampa mortal.
Los dos pobres prisioneros se vieron rodeados de norte a sur y de este a oeste por una horrible y apestosa hiedra que era capaz de matar hasta el más fuerte de los hombres.
El viejo mago saco de su costal una pequeña bolsita de terciopelo roja, saco su contenido, una pluma dorada proveniente de una muy rara ave que vive en las márgenes del lago de los sueños en una tierra lejana que conocen solamente los magos de buen corazón.
El mago puso la pluma en el centro de su prisión de hiedra y dijo las siguientes palabras mágicas: -“¡Pluma del lago los sueños, has tu pronta labor, sácanos de este encierro y mantennos a salvo de esta prisión, abre un portal entre la hiedra y libéranos lejos de aquí!”
Un arco se formo entre la maleza del lado este donde dejaba ver un camino de blanca piedra que dejaba ver las hermosas montañas nevadas, destino de los dos aventureros donde buscaran la flor de plata, para liberar a el Hada del bosque atrapada en aquel arrollo.


Los sin pensarlo emprendieron su camino hacia las montañas nevadas, cuidándose de los secuaces de Maleus. Ambos se mantenían alerta, mirando y analizando todo lo que se moviera, todo eso mientras recorrían el camino de piedra blanco que los conducirían hacia la preciosa flor de plata que liberaría a la guardiana del bosque.
Caminaron sin detenerse, a paso presuroso, temían ser encontrados por los esclavos y sirvientes de Maleus y querían liberar prontamente a el Hada del arrollo, las horas se pasaron volando y no sintieron cansancio alguno, su único objetivo era llegar lo más rápido posible a la flor de plata.
Llegaron al pie de la primera montaña nevada , ambos estaban muertos de cansancio, comenzaron a temblar por el frio y sus pies ya no daban paso alguno, solo su fuerza de corazón hizo que caminaran unos metros más, vieron aparecer lentamente una pequeña casita de madera con las luces saliendo de las pequeñas ventanas y de su chimenea brotaba humo, eran indicios perfectos que les indicaron que en esa casita vivía alguien, esto hizo que los dos viajeros sacaran sus ultimas fuerzas y llegaran a la puerta de la casa.
Dicha morada, no era mas grande que la altura del mago, la puerta era muy estrecha, era casi imposible que una persona del tamaño del mago, pudiera entrar en ella, de pronto el temor invadió al viejo.
*-“¿y si, esta casa pertenece a uno de los secuaces de Maleus?, es mejor alejarnos y no correr el riesgo, dijo el mago en voz baja.
Sin embargo un presentimiento en la niña, hizo que ella no dudara en llamar a la puerta de aquella diminuta casa.
De ella salió un pequeño duende regordete, con sus mejillas y nariz roja por el frio, vestía un traje color turquesa de terciopelo con botines de piel de zorro color blanco. El muy sorprendido de tal visita no tardo en preguntar quienes eran los dos visitantes que se atrevían a venir a estas áridas tierras.
Después de presentarse los dos viajeros le solicitaron ayuda para encontrar un lugar para descansar y cubrirse del frío. El duende amablemente los llevo a una cueva muy cerca de su hogar, y les prometió volver para llevarles alimento y abrigo.

Continuara…
By KimFruFe

lunes, 22 de marzo de 2010

Pobre Corazón

Pobre corazón refugiado en la espera
mirando por su ventana, queriendo ver la luz
luchando por no morir, luchando por resistir
guardando silencio, intentando vivir.

Pobre corazón, guardando esperanzas secas
soñando ver el sol, olvidando su dolor
dejanto todo su mundo, dejando su alrededor
solamente espera que llegue su gran amor.

Pobre corazón casi marchito
torturandose a si mismo aferrando una ilusión
queriendo apresurar el tiempo para matar su lamento
para matar su lamento y quitar su dolor

Pobre corazón angustiado
dejando de la lado su sentir
dejando atras el pasado, queriendo un futuro vivir
dejando de lado su vida, para la del amor vivir.

by.. KimFruFe

viernes, 8 de enero de 2010

Cuento: El mago (Quinta parte)

Los dos seguían escondidos entre los arbustos, viendo pasar aquel carro tétrico, en eso el cochero detuvo su andar tirando de las riendas de los dos mal olientes lagartos que parecían salidos del pantano más recóndito y sucio del mundo.

El feo duende bajo rápido del carruaje, y se dirigió donde estaba la olla con la sopa, el corazón del mago se quiso salir.

· -“oh no… nos descubrirán”, pensó el mago

El duende probo la sopa, miro los dos platos sobre el césped y volvió al carruaje, abrió la puerta del mismo, y unos pies pequeños e inflados salieron, era Maleus, un mago malvado de pequeña estatura, regordete con la piel gris, con cabellos tan negros como su alma, él vestía un traje negro con una gran capa larga, mas larga que el y que la arrastraba al ritmo de sus muy cortos y rápidos pasos; cargaba consigo un báculo de plata con un gran rubí en su extremo.

Maleus observo el lugar, con su báculo hizo aparecer a dos ratas negras que seguían sus órdenes y poniendo pose de rey exclamo con su voz chillona:

· -“Busquen por todo el lugar, debo encontrar quien se robó mi cofre”

El duende y sus ratas comenzaron a buscar por todo el lugar, en cada rincón, en cada árbol y en cada piedra, cada vez se iban acercando más y más donde estaban el mago y la pequeña hadita.

El mago dijo las siguientes palabras mágicas:

· -“ seré invisible no me pondrán ver, una pared transparente deberá aparecer”

Inmediatamente una pared invisible se puso entre los dos y el arbusto, y mágicamente los desaparecía del ojo de cualquiera que intentara buscar en ese arbusto.

Al no hallar nada los 3 secuaces de Maleus regresaron al carro y partieron para seguir la búsqueda.

El mago desapareció la pared y recogió la olla y los platos, y le dijo a la pequeña:

· -“ sea lo que sea que contenga el cofre, debe de ser algo muy poderoso e importante; no debe caer en manos de ese pillo otra vez, vamos pequeña sigamos el camino, pero con cuidado”

· -“ caminemos, caminemos y a la flor llegaremos, liberemos a mi maestra y así la felicidad será vuestra”, canto la hadita

Ambos siguieron el camino que conocían hacia la montaña nevada y durante el trayecto y bajo el más grande cuidado, comenzaron una gran plática, así el tiempo pasaría volando y no sentirían el cansancio.

· -“ pequeña hadita… ¿cual es tu nombre?”, pregunto el viejo curioso

La niña rio tiernamente,

· -“ mi nombre se encuentra en el cielo, como un manto de algodón, tapa el sol con su velo y encanta su color”

· -“¡Nube!”, grito el mago, -“ perfecto nombre para ti, Nube”

Ambos caminaron siempre cuidadosos de no ser vistos por posibles espías del malvado mago.

Al llegar al final del bosque, vieron un hermoso campo del color mas verde que las esmeraldas incrustadas en el cofre, era un pacifico y bello lugar que inspiraba confianza, ambos sonrieron y caminaron de la mano hacia ese maravilloso lugar, pero de pronto un remolino negro cubrió todo el cielo y rayos cayeron a diestra y siniestra; y la voz chillona de Maleus se escucho en el aire:

· -“creyeron que iban a escapar de mi, pues les tengo noticias mis ladrones amigos, nunca saldrán de los limites del bosque… ¡Nunca!”

El malvado rio fuertemente y una red de hiedra venenosa cubrió todo aquel hermoso campo verde, convirtiéndolo en oscuro y mortal impenetrable para cualquiera que rozara alguna de sus hojas causándole la muerte hasta al más fuerte de los hombres.

Continuara…

By… KimFruFe

 
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