El mago abrazo a la pequeña protegiéndola, esta a su vez cambo su tamaño y se convirtió en una pequeñísima hadita que no era mas grande que un dedo pulgar y voló a esconderse en uno de los bolsillos del viejo.
La piedra no dejaba de estar iluminada por aquella impresiónate luz dorada que la comenzó a dividir en dos, el mago tapo su rostro y finalmente la piedra se partió a la mitad, dejando en el suelo un cofre de metal con piedras preciosas incrustadas. El mago se levanto del suelo y se restregaba los ojos aun algo cegados por la luz, la pequeña hadita se salió de su bolsillo y recobro su tamaño real, ambos se miraron perplejos y se acercaron lentamente al cofre.
El mago lo tomo en sus manos y comenzó a ver la delicadeza de sus trazos y adornos
* -“parece hecho a mano por el mas fino de los herreros”- dijo el mago, -“pero… ¿Qué tendrá dentro?
La cerradura tenia la forma de un trébol de 4 hojas, era una llave algo extraña y única.
* -“en ese cofre precioso dentro algo hay, tenemos que buscar la llave, y algún tesoro o secreto liberar”, dijo la niña
* -“si alguna cosa hay dentro de eso estoy seguro”, dijo el mago mientras pegaba su oreja al cofre.
El mago guardo el cofre en sus costal y siguieron caminando, durante el camino el estomago del pobre hombre comenzó a rugir, era evidente, el hambre apareció.
* -“consígueme unas piedras lisas del buen tamaño voy a hacer sopa”, le dijo a la niña
La pequeña consiguió unas piedras ovaladas lisas y limpias para la sopa del mago, este las tomo y las puso en una olla oscura y algo vieja, con un chasquido de sus huesudos dedos brotó agua que cayó a la olla y puso las piedras dentro, de su costal saco algunos girasoles y los puso dentro también. Volvió a chasquear sus dedos y una fogata de buen tamaño se puso debajo de la olla que comenzó a flotar justo encima de la llama.
Ambos, el mago y la niña, se sentaron cerca del fuego, al mago saco el cofre de nuevo para observarlo, vio las joyas finamente incrustadas dándole adorno a unas bellas flores talladas en el mismo metal, eran rubíes, esmeraldas y zafiros unas tan grandes como una moneda de plata y otras tan pequeñas como un grano de arroz.
* -“la llave es algo extraña, nunca había visto una cerradura así, y el único que tiene la llave fue quien lo escondió en la roca”, exclamó el mago.
El viejo se acerco a la olla y vio que su sopa estaba casi lista, de su bolsa saco un salero y le echó un poco de sal, del aire tomo una cucharilla de madera y probó aquel caldo.
* -“esta mas que lista, comamos”, dijo el mago muerto de hambre
Tronó sus dedos y aparecieron dos platos, un mantel y cucharas sobre el pasto, volvió a tronar sus dedos y la misma olla sirvió en cada plato una porción de aquella sopa de piedras.
Ambos comieron aquel delicioso y barato platillo a la luz del atardecer, al acabar de cenar se disponían a dormir plácidamente cuando de pronto; escucharon el sonido de dos trompetas de un carro de la realeza, ambos, el viejo y la niña se pusieron de pie rápidamente.
* -“volaré alto para poder ver que acontece y a que se debe ese sonido, así veremos si corremos algún peligro”, dijo en voz baja la niña hada.
La niña tomó altura sobre la copa de los robles más altos y observó hasta donde llego su vista; vio un carruaje negro enchapado con metal, conducido por dos grandes lagartos y su cochero era un duende viejo con una mala cara.
* -“huyamos, corramos, debemos escapar, se acerca Maleus el mago del mal, el encerró a mi maestra y se apodero del lugar”, grito la niña desde lo alto.
Los dos corrieron a esconderse entre unos arbustos de moras silvestres, y vieron pasar aquel carro y oler el asqueroso aliento de las dos bestias que lo conducían.
* -“¡Maleus! , así que el fue quien se adueño del bosque”. Dijo el mago asombrado
Continuara…
By… KimFruFe
